21 octubre, 2020

Tragedia: un periodista de diario Olé murió ahogado en Brasil

Un profundo dolor ocasionado por una tragedia inesperada sacudió este miércoles a la redacción del diario deportivo Olé.

Desde Brasil, llegó la terrible noticia de la muerte de Marcelo Pagliaccio, un joven periodista deportivo que falleció ahogado mientras se hallaba de vacaciones.

Marcelo viajaba como parte de un tour. Había participado de una fiesta y estaba por regresar a la posada donde se alojaba, en Florianópolis, cuando algunos de sus compañeros de viaje decidieron meterse al mar durante el amanecer.

Los primeros partes indican que en ese momento se habría desvanecido, no en una zona de mar profundo, sino muy cerca de la orilla.

Cuando advirtieron lo que pasaba, los amigos de inmediato le practicaron RCP en la playa y pareció reaccionar levemente.

Pero de acuerdo con los médicos, había tragado mucha agua y murió durante el traslado al hospital.

El cónsul Gustavo Coppa y la cónsul adjunta, Celina Cirilo, se pusieron de inmediato a disposición de la familia para ayudarlos a resolver los temas burocráticos rápidamente.

Sus hermanas viajaban a Brasil para repatriar el cuerpo en las próximas horas.

«Dolor y más dolor. Porque se nos fue un gran pibe. Porque tenía mucho por vivir. Porque Paglia, como lo llamábamos todos, era eso: un gran pibe. Olé está de luto», escribieron sus compañeros de trabajo en una nota.

La misma nota cuenta que Marcelo tenía 32 años. Había llegado hace unos diez años a la redacción y como todo profesional entusiasta se había sumado a la movida digital que recién arrancaba en Olé.

«Creció como periodista, con todos. Era fanático del fútbol italiano y de la Fiorentina en particular, era un potente goleador y llevaba la ironía a flor de piel», recordaron sus colegas de redacción.

«Entre las discusiones sobre cómo abordar un tema o el otro, de repente llega el llamado que nadie está preparado para recibir. Y uno se pone la coraza de la negación creyendo que no está confirmado, que no es él, que no le pasó, que no puede ser. Y el dolor vuelve. El mismo que sentimos cuando se murió el Topo López cuando hacía la cobertura del Mundial 2014», recordaron.

«La desolación, el abrazo entre todos y las lágrimas tratando de aceptar que Paglia no va a estar más con nosotros para esos mates entre computadoras, esas salidas con amigos que se hizo en Olé, esas charlas de cualquier tema, esas escapadas a la Bombonera», agregaron sus compañeros.

Y cerraron: «¿Cómo entender o aceptar que de vacaciones soñadas en Florianópolis te pase esto? Ver el amanecer y meterse al mar con la salida del sol se transformó en el plan fatal. Los datos médicos confirmarán si se desvaneció, si tuvo un problema cardíaco y después se ahogó, pero qué nos importa. Las mañanas de Olé no tendrán más su humor ni sus enojos, sus risas y sus broncas, su predisposición constante. Porque ese pibe que se venía generalmente bien temprano de Derqui a Constitución a laburar todos los días se nos fue muchísimo antes de lo que debía. El dolor nos impide escribir mucho más porque estamos de luto y sólo queremos llorar».

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