23 septiembre, 2020

Ulises Jaitt, a un año de la muerte de Natacha: «A mi hermana la mataron»

Mezcla los tiempos verbales de forma constante e inconsciente, pasando del presente al pasado, y viceversa. Está claro que a Ulises Jaitt le cuesta hablar de su hermana Natacha Jaitt como alguien que ya no está. Es que ella sigue presente no solo en los recuerdos, sino también en los pedidos del conductor a la Justicia para que se termine de esclarecer su muerte.

Él, la persona más cercana a Natacha, su confidente y con quien convivió durante los últimos ocho años, descree de la hipótesis de los investigadores sobre una falla multiorgánica y asegura que a su hermana la mataron aquella fatídica madrugada del 23 de febrero de 2019.

A un año de la muerte de la mediática, cuyo cuerpo apareció sin vida en la suite de invitados del salón de fiestas Xañadú, de Villa La Ñata, Ulises recuerda a la persona que más quiso -y la que más lo quiso- en una entrevista exclusiva con Ciudad Magazine, que aquí trascribimos.

– ¿Cómo la describirías a Natacha?

– Para definirla se me ocurren las palabras amor, generosidad, empatía y códigos. Ella dejaba la vida por el otro. Bueno… o por mí en este caso. Cuando ella te tomaba mucho cariño, hasta el punto de amarte, hacía cualquier cosa por vos. Te daba la vida entera. Hoy no es común eso, usualmente la gente es egoísta y no es el caso de ella. A mí me dio todo: hoy hago un programa de radio gracias a ella porque ella me bancó, me ayudó y me conectó con gente de los medios. Le debo todo: vivo en su casa, donde vivíamos juntos y tuvo el gran gesto de donarme en vida un porcentaje. Así que hoy tengo un hogar y trabajo gracias a ella. Es un ángel que yo tuve en esta vida y que lamentablemente perdí. Es un dolor que va a estar en mi vida hasta mi último día.

¿Le encontrás explicación a lo que pasó la noche que murió?

– No, no le encuentro explicación, con tantas dudas y delitos que se cometieron. La gente de mierda que tuvo alrededor, que no tuvo empatía. Nadie fue humano esa noche. Pareciera que esa noche estuvo con monstruos. No estuvo con humanos. Estuvo con monstruos, que le hicieron todo lo peor: abandono de persona, hurto porque uno le robó el celular, tampoco la socorrieron rápido, nadie llamó a la ambulancia rápido, tardaron cuarenta minutos en llamarla; es dejar morir a una persona y todos son responsables de eso.

– ¿Vos qué creés que ocurrió?

– Tengo mis dudas. Sigo pensando que a ella la mataron. Para mí la mataron, para mí le pusieron algo en la bebida. A ella le aparece cocaína en el estómago y eso es cuando lo ingerís vía oral y es imposible que mi hermana coma cocaína. Entonces si aparece en el estómago es porque le pusieron cocaína y no sé qué más en la bebida. En las cámaras se ve cuando Gonzalo Rigoni (dueño del salón, que compartió la reunión también con Raúl Velaztiqui Duarte, Gaspar Fonolla, Gustavo “Voltio” Bartolín y Luana Micaela Monsalvo), ya con Natacha fallecida, saca de la habitación dos copas y una botella, y se las lleva. ¿Por qué se las lleva? Lo limpió. Se tenía que llevar ese material, que si vos estás limpio, no tocás nada. Viene la policía y lo analiza.

– ¿Qué motivación podría haber detrás de lo que vos creés que es el crimen de Natacha?

– Lamentablemente ella se metió en lugares muy oscuros, ha expuesto y ha hecho denuncias muy fuertes sobre la pedofilia. Y cuando te metés en un terreno tan delicado nunca sabés por dónde te puede venir el vuelto. Estoy seguro de que esto es un vuelto por todo lo que ella dijo. Además, no sabés de dónde viene porque ella ha hablado a tanta gente que no sabés quién pudo haber sido. El proceder de todas estas personas que estaban con ella esa noche te llevan a pensar en esa situación. Al que la llevó, Velaztiqui Duarte, le avisan que Natacha se durmió y en vez de ir corriendo a ver cómo estaba su amiga o llamar a la ambulancia, le escribe por WhatsApp. ¿Para qué? Si le dijeron que estaba dormida. Es raro. Una vez que llegó donde estaba, ¿cómo tarda 40 minutos en llamar a la ambulancia? Y después se robó el celular. Creo que él no resiste análisis.

– ¿Tuviste la oportunidad de cruzarte con alguna de las personas que estaban esa noche con tu hermana?

– De todos ellos, a la única persona que me crucé fue a Velaztiqui en la Fiscalía de Tigre. Pero yo no tengo nada de qué hablar con un delincuente, que cometió un falso testimonio.

– ¿Creés que se va a hacer Justicia?

– No, no se va a hacer Justicia porque vivimos con una justicia corrupta. Esto no es nuevo. No hay justicia. Esto es tierra de nadie. Argentina es tierra de nadie.

– En la autopsia de Natacha dice de que había rastros de cocaína. ¿Cómo era la relación de Natacha con las drogas?

– Yo siempre estaba en contra de eso, no quería que se drogue ni nada. Obviamente que a mí no me lo iba a decir porque sabía que yo estaba en contra. Sí me daba cuenta que consumía socialmente.

– ¿Cómo era ese consumo social?

– Cuando iba a bailar un sábado a la noche. Yo me daba cuenta. Obviamente que yo le decía pero ella me lo negaba. Pero lo hacía socialmente; en la semana era una señora, iba a hacer las compras, cocinaba para su hijo y yo estaba todos los días con ellos. No es una película, lo viví yo. Entonces, ahí era un tema que yo ya no lo podía manejar porque era más grande que yo. ¿Qué le voy a enseñar a ella? Cada uno es responsable de sus actos, yo le puedo dar un consejo y decir lo que pienso pero después cada uno sabe lo que quiere hacer. Nunca la vi en un estado como para alarmarme, de agarrarla de los pelos y llevarla a internarla. Nunca la vi en estado Pity Álvarez, mi hermana no era el Pity Álvarez, ¿está bien? No es que mi hermana se drogaba todos los días porque yo hubiese hecho algo. Lo hacía socialmente y obviamente sin mi autorización y ni me la tiene que pedir porque es adulta, más grande que yo. Esa noche consumió dos veces y está el material de las cámaras. Entonces no me entra en la cabeza cómo una persona llega y a las dos horas la tenés muerta.

– Se habló de sobredosis en su momento…

– Pero si vos hablás de sobredosis, que es lo que querían instalar, significa drogarse varias veces a lo largo de un tiempo. Si vos me decís que ella llegó ese día, que llega después de las 10 de la noche y a las 6 de la mañana, después de varias veces drogarse, aparece muerta, yo te la tomo. Te digo ‘la verdad fue una sobredosis’. E iba a sentir culpa yo pensando ‘mirá lo que yo no pude detener, mirá si yo la hubiese internado’. Hubiese tenido culpa conmigo mismo… si hubiese sido así. Pero no fue así. Ella consume dos veces y está comprobado por el material fílmico, que no muestran. No me entra en la cabeza como a mi hermana después de dos consumos a las dos horas la tenés liquidada. Y yo hablo con profesionales, como un infectólogo, un toxicólogo y un cardiólogo. Porque querían instalar con la autopsia que su corazón estaba deteriorado y yo mostré estudios que se había hecho del corazón en el Hospital Tornú antes de su muerte y estaba bien. A mí no me van a vender esa fruta de la autopsia.

– Se está por desbloquear el ipad de Natacha, ¿creés que puede haber pruebas importantes en el dispositivo?

– No lo sé. Sí sé que tenía cosas delicadas y que tenía una filmación de cuando se juntan por primera vez para hablar de este proyecto que tenían y le pasan el contacto de Rigoni.

– ¿Por qué siempre llevaba su iPad con ella?

– Porque le gustaba sacarse fotos y filmar en pantalla grande, le parecía incómoda la pantalla chica del celular. Era fanática de eso y, de hecho, cuando salía al mercado una más grande, ella iba y se a compraba. Y siempre fue de filmar las situaciones o de sacar fotos. Nunca me la devolvieron; la Justicia tiene la tablet y su celular secuestrados. Va a ser un año de su muerte y no tienen ni un detenido, ni siquiera nadie fue llamado a indagatoria. Acá es como si no hubiese pasado nada.

– Recién mencionabas que Natacha se metió con mucha gente, ¿temiste por su vida en algún momento?

– Sí, obviamente, porque aparte la amenazaron en su momento. Yo le dije ‘cortarla porque va a pasar algo’. Y no me hizo caso. Fijate que yo no estaba acá cuando pasó, hasta eso tuvieron en cuenta porque ellos sabían que yo la acompañaba siempre. Era muy difícil acabar con ella con el hermano adelante y es más difícil eliminar a dos que eliminar a uno. Aparte sabían un dato: ella lamentablemente consumía y yo no. Así que hubiera sido alevoso que se murieran dos hermanos así de la nada.

– ¿Cómo está hoy Valentino, su hijo de 13 años, que vive con vos?

– Lo crío yo, que ya vivía con él hace ocho años así que está acostumbrado a mí. Gracias a Dios pasó de año, no se llevó ni una materia. Como todo adolescente tiene sus cosas pero no me da grandes dolores de cabeza. No te puedo dar un diagnóstico de cómo esté él porque eso lo vive él por adentro. Debe tener sus pensamientos, donde no debe entender nada y no debe caer todavía porque es chico. No quiero ni pensar lo que pasa por su cabeza porque es algo horrible perder a tu mamá y él ya había perdido a su papá; así que es brava la situación. En este momento, yo soy su único sostén porque la familia paterna no pasa dinero ni tienen contacto. Cuando Natacha vivía, su abuelo paterno pasaba dinero y cuando ocurre esto, decidió no pasar más ayuda. Y como yo todavía no tengo la tenencia, no le puedo reclamar nada. Su hermana Antonella me ayuda mucho, sobre todo en la parte de la contención. Ahora siento que mi misión en la vida es cuidarlos a ellos.

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