25 enero, 2021

Carmen Barbieri mandó al frente a Fede Bal y Sofía Aldrey

Luego de que semanas atrás Ciudad los encontrara infraganti y a puro mimo en en pleno recital de Damas Gratis y después de que Ángel de Brito mostrara más pruebas de esta relación, Carmen Barbieri terminó de mandar al frente a Fede Bal y Sofía Aldrey.

«Mi hijo es feliz con Sofía Aldrey. A mí me gustan todas las parejas que tuvo y que eligió mi hijo porque si él fue feliz, yo también era feliz. No elijo a las mujeres que están con Fede, pero aquellas que lo han amado y cuidado, yo también las amé y respeté», comenzó diciendo la artista en un móvil para Intrusos.

«Hoy, Fede está con Sofi y… tal vez está mal lo que estoy diciendo porque él no quiere decir que está de novio. Pero bueno, están todo el tiempo juntos y ella lo cuida. Cuando se enfermó Santiago (el papá de Federico que murió en diciembre pasado) y estaba muy grave, Sofi estaba al lado. Eso no lo sabía, mi hijo no me lo contaba para que yo no cuente. Yo no iba a contar, ahora sí cuento porque veo las fotos que le roban donde se los ve juntos y ella haciéndole mimos. Además, Sofía es nieta de un hombre que yo quiero mucho y soy amiga, que es Florencio Aldrey (empresario marplatense que tiene varios hoteles, paseos culturales, acciones en medios de comunicación y el shopping más importante de la ciudad) y para mí es un placer», agregó.

Además, Barbieri no escatimó en halagos para la joven «¿Te imaginás si esas dos familias se juntan? Pero noi pasa por un tema de guita, sino por un tema de familias porque nos queremos. Ella es una chica sencilla, sin maquillaje, común. Es una maquilladora de primera, es maestra de maquillaje. Ahora está en Buenos Aires y le mandó un beso a mi ‘Lady Di’. Le puse ese apodo porque no hace falta que se vista de Lady Di para serlo. Ella viene con un jean y una remerita y se le nota. Es bárbara».

«¡Que me den un nieto! Mientras que pueda caminar y no me tengan que llevar a Disney con ellos en silla de ruedas. Que sea al revés, que yo los lleve a ellos. Que se puren, ¡les doy dos horas!», cerró, entre risas, sobre sus deseos de convertirse en abuela.

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