23 septiembre, 2020

Las excusas más absurdas de los que violan la cuarentena: mirá lo que llegan a inventar

De las personas que son detenidas en la calle, al ser sorprendidas violando la cuarentena obligatoria que rige en el país por coronavirus, muchas suelen poner excusas para justificar su presencia en la vía pública, y algunas de ellas son verdaderamente absurdas.

«Mi mamá vive en Mar del Plata. Tengo que ir a cuidarla«. El hombre circulaba por la avenida 9 de Julio. Era sábado a la mañana. En plena cuarentena obligatoria dictada por Decreto de Necesidad y Urgencia para amortiguar la propagación del brote coronavirus, un retén policial le pidió al conductor alguna documentación que acreditara que su madre vivía en La Feliz y que, efectivamente, era él la persona encargada de su cuidado. No tenía nada para demostrarlo. En cambio, había dos tablas de surf atadas al techo de su auto.

Es una de las varias excusas que escucharon agentes de las fuerzas de seguridad durante estos días, según precisaron fuentes del Ministerio del Interior de la Nación. Es que, en medio de la obligación generalizada de que cada habitante permanezca en su casa, hay quienes insisten en salir, aunque eso implique que puedan contagiarse y trasladar el virus a otros.

El dueño de las tablas de surf, que no cumplía con ninguna de las excepciones que el DNU contempla para circular, fue obligado a volver a su casa. Para evitar que efectivamente viajara a Mar del Plata, su auto fue retenido.

La Policía de la Ciudad detuvo este sábado a otro hombre apenas explicó qué hacía allí: «Estoy paseando», dijo. Fuentes de ese organismo porteño detallaron que era el segundo día que encontraban al hombre, de más de 60 años -es decir, perteneciente a un grupo de riesgo- en plena caminata por esas calles. El viernes, primer día de la cuarentena obligatoria, le habían advertido que tenía que volver a su casa. Pero este sábado, cuando hacia las 21 repitió el «paseo», decidieron detenerlo. Según las fuentes, fue por estar «en rebeldía».

Cerca del Cerro López, en Río Negro, en un espacio lindero a un camping, la Policía local encontró a una ciudadana checa y un búlgaro que acampaban. Cuando lograron comunicarse -conflictos de idioma mediante, y según precisaron fuentes del Ministerio del Interior-, explicaron que no sabían que había cuarentena, que no tenían idea de la propagación del virus en Argentina, y que por eso habían decidido acampar. Los oficiales los trasladaron a Bariloche, donde debieron fijar un domicilio -fue en un hotel- y allí deberán cumplir con la cuarentena.

En la zona de Recoleta, cerca del Museo Nacional de Bellas Artes, un runner fue interrumpido en pleno ejercicio. Los agentes de seguridad, también según fuentes del ministerio que encabeza Eduardo «Wado» de Pedro, le pidieron al corredor que explicara qué hacía circulando por la calle durante la cuarentena.

«Dijo que estaba en su casa y había detectado que tenía la glucosa alta, y que por eso había salido a hacer ejercicio para que ese indicador bajara», precisaron las fuentes. Pero el hombre no pudo acreditar sus argumentos, así que lo obligaron a volver a su casa.

En Santiago del Estero ocurrió otro caso el sábado por la noche, que involucró a un funcionario público de la Provincia. Fue sorprendido circulando en camioneta por pleno centro santiagueño, cuando él vive en un barrio bastante alejado. Cuando se le preguntó qué hacía afuera de su casa, respondió que había salido «a comprar comida», lo que no fue argumento creíble para los guardianes del orden, que lo trasladaron a la Comisaría 1ª. Allí se enteró que lo acababan de desafectar de sus funciones. Recordemos que si bien se contermpla la compra de alimentos y medicamentos como justificativos para romper la cuarentena, dichas compras deben hacerse en la zona de residencia de cada uno.

Este domingo, apenas pasado el mediodía y en pleno Boedo, la Policía de la Ciudad detuvo a un hombre. Fue en la esquina de Directorio y avenida La Plata: no tenía ninguna documentación que pudiera exceptuarlo de la obligación quedarse en su casa, así que fue detenido y se le abrió una causa judicial. Es que sus argumentos resultaron insuficientes: «Estoy aburrido. La cuarentena me tiene aburrido. Necesito caminar cuarenta cuadras y volver«, intentó explicar. No alcanzó.

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