22 septiembre, 2020

Cómo el balconing se ha convertido en el nuevo deporte nacional

Es oficial: el #balconing o si equivalente “balconear” en castellano, se ha convertido una vía de escape de nuestros cerebros en tiempos de incertidumbre. El sustituto inesperado de cafeterías, oficinas, discotecas y parques. Salir al balcón a aplaudir a los médicos, enfermeros y personal sanitario, a gritar a pleno pulmón “hola don pepito, hola don José”, o el clásico de los Simpson “milhouse” o saludar al vecino de enfrente a nuestro edificio al que nunca hemos hecho nunca mucho caso, o escuchar a una soprano profesional cantar por Puccini puede parecer una pérdida de tiempo, pero en realidad satisface una necesidad humana básica. Tal es así que se ha convertido casi en una práctica mundial.

 

La neurociencia cognitiva social ha demostrado hace tiempo la necesidad del ser humano de conectarse socialmente con los demás, esto es algo tan básicos como nuestra necesidad de comida, agua y refugio. Los neurólogos insisten en que los seres humanos, al igual que las neuronas, necesitan estar conectados, y que su bienestar depende de las redes de relaciones en las que están integrados. Por eso se recomienda mantener intereses compartidos y establecer contacto afectivo con otras personas, como nos informa revista Esquare

 

El aislamiento social se asocia con una mayor incidencia de problemas cardiovasculares, depresión, dolores musculares y deterioro de la memoria. Salir al balcón no es una tontería. Nuestro cerebro se rige por una serie de necesidades muy básicas. La sociabilidad es uno de ellos. Cuando en nuestra vida diaria nos encontramos con personas, nuestro cerebro, sencillamente, «se ilumina». Una de las primeras áreas en reaccionar es la corteza prefrontal medial. Así que hazlo por tu corteza prefrontal medial.

 

Además, si conectamos más intensamente se activan también el lóbulo temporal y el lóbulo parietal. Y eso ya son palabras mayores. Cuando compartimos valores y pasiones con otras personas, nuestro cerebro libera oxitocina. En fin, esto por si estabas haciendo caso a los haters que critican en redes a quienes salimos a los balcones a, sencillamente, ser humanos.

 

 

 

 

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