8 abril, 2020

Duro relato de viuda de un argentino muerto: «Son personas, dejen de hablar de ellos como números»

En medio del dolor por la pérdida de Mario Gustavo Mallo, su marido de 53 años que murió en Italia a causa del coronavirus, Lucila Gómez (23) dio detalles de cómo fueron las últimas horas del argentino.

La joven habló en Intratables y relató cómo vivió la salud de su esposo (el sexto argentino fallecido por esta enfermedad) desde que presentó los síntomas, quedó internado en terapia intensiva del hospital San Paolo con problemas respiratorios hasta el desenlace fatal.

«Esto comenzó el sábado 7 de marzo que hicimos un asado con amigos en casa. Gustavo no estaba abrigado como correspondía y al otro día amaneció con un leve resfrío, pero nada grave. Ya el martes estaba con los síntomas, con fiebre y un poco de tos. Al otro día empeoró, no podía mantener la respiración y tenía dolor corporal y el jueves me contacto con la ambulancia. No me dieron la prioridad porque mi pareja no tenía la fiebre tan alta», inició si relato.

«El viernes siguió empeorando, no podía mantener la respiración más de 10 segundos y cuando llamaba la ambulancia me dejaban siempre en espera. La ambulancia recién aparece el sábado a la mañana y esa fue la última vez que lo pude ver. Él se fue a las 10 y recién se conectó conmigo a las 5 de la tarde», agregó.

Luego, remarcó cuáles fueron las últimas palabras de su gran amor dirigidas a ella: «El lunes se había hecho algunos estudios pero no tenía el resultado si era positivo o negativo. Ese día a las 6 de la tarde me confirman que tiene coronavirus y se me vino el mundo abajo. Lo pasaron a terapia intensiva porque se había complicado el cuadro esa noche y la anestesista que me llama me dice que él le pidió que me diga que va a estar bien y que iba a salir, que no me preocupara. Fue una cosa desgarradora y muy duro de pasar. Yo estoy sola acá».

«El jueves lo tuvieron que entubar y lo pusieron el oxígeno a 100 que es lo máximo. Me dijeron que el estado era gravísimo y yo mantenía la esperanza porque siempre gozó de buena salud, nunca tuvo que llamar un médico. Y finalmente, el sábado siguiente me dijeron que me tenía que preparar para todo y que le avise a la familia y el domingo me llamaron para decirme que Gustavo no iba a pasar el día y ese día falleció», continuó.

Con la angustia a flor de piel, Lucila volcó sus sentimientos: «Yo quería saber por qué murió. Y la enfermera me dijo que Gustavo cuando entró al hospital tenía el 40% de sus pulmones en funcionamiento y no lo sabíamos. Fue porque tuvo una neumonía y se curó mal. Él era una persona humilde y con un corazón grande. Se fue una persona laburadora con proyectos. Nuestra historia de amor se derrumbó por un virus. Ahora me quedan los recuerdos y las historias».

«Por favor, les pido que no hablen de los muertos como números. No son números, son personas, que detrás tienen amigos, familias. No lo tomen como un número más», cerró, dolida./Ciudad

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