22 septiembre, 2020

La ex empleada de Mühlberger relató situaciones de maltrato y un gravísimo hecho del que dice haber sido testigo

Las irregularidades que llevó a la clausura de la clínica estética del doctor Rubén Mühlberger, reconocido por tratar a muchos famosos, dio paso a que exempleados del profesional de la salud rompan el silencio en la TV.

Este viernes, Paola Fuentes, una extrabajadora de la clínica de Mühlberger, visitó Intrusos, relató situaciones de maltrato y un gravísimo hecho del que dice haber sido testigo.

«¿Hubo algún caso de que se le baje la presión a un paciente en medio de una operación?», le preguntó Guido Záffora a la señora.

Dispuesta a hablar, Paola contestó: «Esto le pasó a una paciente que estaba al lado de una famosa, en la sala de quelación.

Ella era muy gordita y se hizo una lipo láser. Yo paso en uno de mis recorridos y esta señora estaba pálida, blanca, y se desmaya.

Yo le avisé (al doctor) y él no bajó a verla, se quedó en su consultorio. Al lado de esta paciente estaba Leonor Benedetto.

Lo primero que nos dicen es que saquemos de ahí a Leonor, porque esta señora se hizo pis, caca, todo.

No le podíamos tomar el pulso. El doctor me dice a mí ’¡hacé algo!’», comenzó relatando la exempleada de Mühlberger, segundo antes de romper en un desconsolado llanto.

Atento a las emociones de Fuentes, Jorge Rial tomó la palabra: «Tranquila, vos no sos culpable de nada.

Esta es la angustia que tendría que tener el doctor Mühlberger. Él tendría que estar llorando y pidiendo disculpas… Fijate que primero se interesaron por la famosa, querían que no vea lo que pasaba», indicó.

Luego con lágrimas en los ojos dijo: «No le importaba la salud de la víctima».

Desbordada en llanto, Paola retomó el relato: «Para él los pacientes eran un números; no le importaba la vida.

Esa señora estuvo sola. Yo me quedé con ella, junto con otra compañera. Las dos quedamos muy mal. Yo la lavé, la cambié y limpié todo con lavandina hasta que la reanimaron. Yo no la podía dejar sola.

Yo en ese momento no me puse a llorar, quería ayudarla, pero cuando iba a mi casa me puse muy mal. Llegué llorando. Para mí esa persona había muerto. Después, esta paciente fue dos o treces veces más y no fue más. Me dio mucha pena verla así”. /Ciudad

 

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