23 abril, 2021

A 3.000 años de su extinción, el demonio de Tasmania vuelve a Australia

La isla de Tasmania es famosa por tener este marsupial que se hizo conocido por las interpretaciones de la tele y el cine del demonio. 

 

Luego de tres mil años desaparecidos en Australia, reintrodujeron estos animales, cuya población se redujo por un cáncer contagioso.

 

De esta manera, 26 demonios de Tasmania fueron liberados en unas 400 hectáreas ubicadas en Barrington Tops, que se encuentra a 253 kilómetros de Sidney.

 

Tim Faulkner, presidente de Aussie Ark, explicó que esta reintroducción de la especie -hecha entre julio y septiembre- es la primera etapa de un programa de conservación para crear una población preservada porque en la isla de Tasmania está muy afectado por un cáncer altamente contagioso.

 

El animal en cuestión se alimenta de restos de animales muertos y su tamaño puede variar entre los cinco y ocho kilos.

 

En Tasmania, la población de demonios está siendo diezmada desde 1996 por un cáncer contagioso:

 

El tumor facial transmisible del diablo de Tasmania (DFTD) termina en muerte casi en el 100 por ciento de los casos.

 

Cuando se pelean, es muy factible que se contagien este cáncer, que les afecta la boca y terminan muriéndose de hambre.

 

Este genotipo se encuentra en la isla de Tasmania y se necesitan muchos procesos químicos para evitarlo; que en este momento no son posibles.

 

Ante este panorama, la única opción de los biólogos era la reinserción.

 

Para eso, pidieron autorización al gobierno de Australia que tras largos meses de debate decidió permitirlos, generando controversia en la sociedad y hasta casi una fractura política, por las distintas posturas acerca de esta acción.

 

Si bien en la Isla de Tasmania son la atracción principal pese al mal que los aqueja desde finales de la década del 90, en Australia no estaban hace 3.000 años cuando fueron «borrados del mapa» por sus eternos rivales, los lobos nativos.

 

Sin embargo, en su isla natal, los lobos no prosperaron y la mayoría decidieron no migrar.

 

«Los diablos son una de las únicas soluciones naturales para controlar poblaciones de zorros y gatos, responsables de la gran mayoría de las 40 extinciones de especies de mamíferos en Australia«, argumentó Faulkner.

 

«Lo que está en juego es más que el diablo de Tasmania», agregó.

 

La selección de los demonios no fue al azar: se eligieron los más jóvenes y fuertes, también pensando en los posibles ataques de los lobos, que se reencontrarán con su viejo enemigo.

 

Si bien están protegidos en una reserva, los avatares de la naturaleza no pueden ser tan fácilmente controlados por los humanos.

 

El Aussie Park piensa introducir otras seis especies además del demonio de Tasmania. Los amantes de la naturaleza esperan ver nuevos pleitos y observar cómo se adaptan al campo hostil, mientras muchos naturalistas se oponen a esta forzosa convivencia. El tiempo dirá quién tiene razón.

 

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