27 octubre, 2020

Ponía ansiolíticos en el capuccino de su compañera para quedarse con su puesto de trabajo

Un juicio rápido celebrado en Asti, en el Piamonte italiano, ha condenado a cuatro años de prisión a una trabajadora de una empresa de seguros acusada de haber vertido ansiolíticos en el cappuccino de una compañera para provocar que cometiese errores y fuese despedida. La condenada, informa La Repubblica, recurrirá la sentencia.

Los hechos recogidos por el citado diario italiano tuvieron lugar, de manera intermitente, entre octubre de 2017 y junio de 2018 en una agencia de seguros situada en Bra, a unos 60 kilómetros al sur de Turín.

Allí trabajaban las dos protagonistas de esta historia, que comenzó cuando en la empresa anunciaron que se harían recortes.

La acusada trazó entonces un plan para no ser despedida y conservar su puesto a costa de que fuese la denunciante quien recibiese la carta de despido.

En octubre de 2017, tras convencer a todos de encargarse ella de ir a comprar los cafés matinales en el bar de enfrente, comenzó a echar en el cappuccino de esta compañera una cantidad considerable de ansiolíticos.

Su víctima empezó pronto a sentir los efectos de los fármacos: somnolencia, lentitud de reflejos y otra serie de dolencias que los expertos consultados durante la investigación achacaron a la ingesta masiva de estas sustancias.

No fue hasta junio de 2018 cuando, tras una investigación de los carabinieri, la acusada fue vista por los agentes echando algo en uno de los cafés que acababa de comprar en el bar para llevarlos a la oficina.

La investigación fue abierta a raíz de las sospechas de la demandante, que tras pasar varios periodos en casa, se dio cuenta de que cuando no iba a la oficina su estado era bueno y el malestar remitía. Identificó el café de la mañana como causa y dejó de tomarlo.

Su compañera fue seguida por los carabinieri, descubierta e incluso filmada cometiendo el delito.

Aunque, señalan en La Repubblica, la prueba principal en la que se ha basado el tribunal para la condena es el interrogatorio realizado sobe una muestra del café que la víctima mandó analizar y en el que se encontraron cantidades altas de benzodiazepinas.

Además de los síntomas mencionados, la víctima sufrió también un accidente de circulación en el que su coche acabó chocando contra un árbol.

Se sospecha, aunque no hay confirmación, que podría los ansiolíticos podrían haber afectado su capacidad para conducir.

Alberto Pantosti y Pietro Merlino, abogados de la acusa, han anunciado que recurrirán en primera instancia la sentencia de cuatro años de prisión por lesiones personales agravadas.

 

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