19 abril, 2021

40 días consumiendo cerveza: la increíble dieta que inventaron monjes hace 400 años

Cerveza, la bebida perfecta para acompañar un partido de fútbol por TV o para cerrar una larga jornada de trabajo, suele estar asociada a los momentos de ocio, disfrute y una que otra borrachera, pero también a una comunión divina para acercarse más a Dios.

 

 

¿Sorprendido? Si conoces un poco la historia de la cerveza, sabrás que para muchas culturas antiguas en distintas partes del mundo su consumo se asociaba con rituales sagrados de comunión con los dioses. Del Imperio Inca hasta los faraones egipcios, pasando por los pueblos celtas, o las milenarias civilizaciones chinas o japonesas, todas tienen su versión de la cerveza, y sus leyendas con los dioses.

 

 

La tradición cristiana no es la excepción, y su historia con la cerveza se remonta a los monjes belgas, alemanes, ingleses y holandeses, que se volvieron expertos maestros cerveceros, produciendo distintas cepas de la bebida a base de cebada con técnicas que se mantienen hasta nuestros días.

 

 

En estos tiempos de cuaresma, un espacio de 40 días previos a la celebración católica de la Semana Santa, una historia particular vuelve a renacer, la leyenda de los monjes belgas y alemanes que ayunaban con una dieta a base de cerveza.

 

 

Sí, como lo leen, 40 días consumiendo solamente cerveza, una práctica que realizaban para preparar su cuerpo y mente para los días santos.

 

 

¿En qué consiste?

 

 

La historia volvió a ser compartida en días recientes por Martin Zuber, el maestro cervecero y sommelier de cerveza de la compañía alemana Paulaner, que fue fundada en 1634 por los monjes cerveceros.

 

 

Él contó que durante el siglo XVII un grupo de frailes miembros de la Orden de los Mínimos de San Francisco de Paula, que vivían en el claustro Neudeck ob der Au ubicado a las afueras de Munich (Alemania) adoptaron el ayuno con cerveza como su método para pasar la cuaresma.

 

 

En ese tiempo el ayuno era obligatorio en los claustros y abadías católicas, una práctica que se basa en consumir solo una comida al día y renunciar a comer entre horas. La idea detrás de esto es emular las penurias que pasó Jesús en su tiempo de peregrinación por el desierto.

 

 

Pues bien, al no poder consumir alimentos sólidos durante su ayuno, los frailes franciscanos decidieron optar por algo con más sostén que el agua y empezaron a alimentarse solo con cerveza todos los días.

 

 

Esta bebida, a la que llamaban “pan líquido”, la fabricaban ellos mismos, asegurándose que tenían una gran cantidad de carbohidratos y nutrientes que los ayudaban a aguantar los largos días sin comer. Además, tenía la característica de ser dulce en sabor, bajo nivel de alcohol y una fuerte consistencia.

 

 

En las denominaciones modernas esta cerveza sería una doppelbock, y sigue conservando la mayoría de características en cuanto a cuerpo, sabor y propiedades maltosas que las que hacían los monjes franciscanos.

 

 

La receta del “pan líquido” fue la inspiración de la cerveza “Salvator”, el nombre con el que se conoce a una de las cervezas en el catálogo de la cervecería Paulaner, que adoptó su fabricación cuando fue fundada. El nombre proviene de “Sankt Vater” que traducido sería “la cerveza del Santo Padre”.

 

 

Historia “divina” de la cerveza

 

 

No es claro cuando surgió la bebida que conocemos como cerveza, pero hay historiadores que ubican sus orígenes poco después del comienzo de la agricultura, es decir, unos 11.000 años antes de Cristo.

 

 

En un principio su fabricación se consideraba exclusiva de las mujeres, pues mientras el hombre cazaba o hacía la guerra, ellas se dedicaban al oficio de la cocina, donde las primeras cervezas nacieron.

 

 

“Hubo una época en que la cerveza se consumía en los templos, preparada y servida por las sacerdotisas”, afirma el historiador belga Marcel Gocar, señalando el vínculo ancestral y sagrado entre la bebida y los dioses.

 

 

Eso ocurría por ejemplo en el Imperio Inca, donde las vírgenes del sol (Inti) eran las encargadas de preparar la cerveza de maíz que tomaba el Inca -soberano del pueblo Quechua-, la cual fermentaban con su propia saliva.

 

 

Otras culturas, como la escandinava, cuentan es sus leyendas como sus héroes bebían cerveza del caldero de las Valkirias antes de ascender al Walhalla (cielo).

 

 

Los egipcios también atribuyeron propiedades divinas a la cerveza, la cual creían que era un regalo del dios Osiris, quien enseñó a la humanidad el arte de la agricultura y de la fabricación de la cerveza.

 

 

No es extraño entonces el descubrimiento en Egipto hace pocos días de la fábrica de cerveza a escala industrial más antigua del mundo, la cual data de hace aproximadamente 5.100 años, en la época de los primeros faraones.

 

 

Los celtas fueron otra de las culturas que asociaron las bebidas fermentadas a base de cebada con sus deidades, pues tenían la creencia que la cerveza surgía de la espuma del Dios Lug. Se ha encontrado evidencia de que estos pueblos bebían cerveza hacia el año 300 a. C.

 

 

En la tradición cristiana la cerveza comenzó a ser elaborada en monasterios alrededor del siglo V después de Cristo y se extendió por cientos de años hasta el surgimiento de las primeras cervecerías artesanales privadas en el siglo XI y XIII.

 

 

Los monjes solían dividir sus cervezas en tres tipos: la “prima melior”, de mayor calidad, estaba hecha a base de cebada y era reservada para los huéspedes distinguidos y las autoridades de alto rango; la “cervisia”, que consumían los frailes y demás empleados de la abadía; y la “tertia”, que dejaban para la gente común, los peregrinos, y brindaban en forma de limosna a los hambrientos.

 

 

¿Una dieta posible?

 

 

La leyenda de los monjes alemanes lleva recorriendo el internet hace varios años, por eso cada tanto tiempo y en especial cuando se entra en la cuaresma vuelve a resurgir gracias a las historias de personas que se animan a intentar esta particular dieta.

 

 

En 2011, un periodista cristiano llamado J. Wilson realizó la dieta de la cerveza por 46 días y documentó su proceso para un blog de CNN. La de él fue una de las primeras historias que se hicieron virales por internet, llegando a ser cubierta por la revista Men’s Health, Draft Magazine e incluso lo llevó a escribir un libro “Diary of a Part-Time Monk” (Diario de un Monje de Medio Tiempo).

 

 

“Lo hice porque estaba genuinamente curioso sobre la historia de origen de la cerveza doppelbock”, dice Wilson en su blog. Sus dudas sobre la realidad detrás de la leyenda lo llevó a probar por él mismo que ayunar sólo con cerveza era realmente posible, detalla el portal de Infobae.

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