30 septiembre, 2022

Joven con parálisis cerebral pudo hacer su viaje de egresados con sus amigos: “Lo hicieron sentir en casa”

Por TN.- “Fui muy feliz”, dijo Leandro Culasso después de disfrutar todas las actividades del tradicional viaje de egresados a Bariloche. Pese a la parálisis cerebral que afecta su movilidad, pudo esquiar, hizo ‘culipatín’, anduvo en cuatriciclo y fue a los boliches todas las noches junto a sus amigos.

El joven de 18 años que vive en Granadero Baigorria, Santa Fe, no se perdió de nada y cumplió su sueño acompañado de sus amigos del Complejo Educativo de Alberdi, quienes en todo momento buscaron la manera de que pudiera realizar las excursiones.

Cuando nació, la mamá sufrió el desprendimiento de la placenta y el niño tuvo una asfixia que le provocó una parálisis cerebral. Este episodio le generó un daño en el cerebro en la zona de los comandos motrices, lo que le impide caminar y tener dominio en sus manos.

Desde pequeño hace rehabilitación y terapias complementarias que le permiten avanzar día a día en todos sus sentidos. De hecho, según lo que contó su mamá, el joven tiene un gran interés por las redes sociales y le gustaría explorar su lado youtuber.

A la familia, el viaje le despertaba ciertos miedos lógicos: el rechazo social o el no poder adaptarse al mismo ritmo de sus compañeros. Sin embargo, sus amigos lo incentivaron para que pudiera tener la anhelada aventura. “Desde el primer grado, Leandro fue a todas las excursiones con sus compañeros de grado. ¿Cómo iba a perderse este viaje soñado y después de tanto sacrificio?”, planteó Sandra, la mamá.

“Cada vez que yo lo llamaba le veía la cara y me daba cuenta lo bien que la estaba pasando. Y cuando me mandaba las fotos, lloré tanto de emoción al verlo feliz. Fue muy feliz en ese viaje”, detalló.

Leandro viajó por primera vez en avión y pudo esquiar gracias a un profesional que lo llevó con un equipo especial. También anduvo a caballo y salió a bailar con sus amigos. En ese sentido, en Bariloche recibió atenciones en todos lados y lo hicieron sentir como en casa. “Él es especial. Siempre está con una sonrisa, es un amigo increíble”, expresó Máximo, uno de sus amigos.

Una de las anécdotas que más quedó grabada en la memoria del joven fue la fogata con el grupo por la emoción que conllevó el momento. Sandra, agradecida con todas las personas que hicieron posible el sueño de su hijo, sostuvo: “Después de tanto luchar, este viaje fue un broche de oro”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.