27 noviembre, 2022

Abrieron las puertas de la ‘Bóveda del Juicio Final’, en el corazón del Ártico: qué hay dentro

En el caso de que suceda una pandemia como la que atravesó el mundo con el coronavirus, que el cambio climático destruya los polos, un meteorito caiga sobre la Tierra u otro desastre ocurra, se esconde la ‘Bóveda del Juicio Final’ en Svalbard, corazón del Ártico.

El Banco Mundial de Semillas, ubicado en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago de Svalbard, recibió este lunes 22.000 nuevas muestras, provenientes de distintos países, informa el Gobierno noruego.

En la actualidad, las reservas totales alcanzan 1.125.000 semillas, con casi 5.500 especies y 89 bancos de genes, según datos oficiales de la organización.

También conocida como Bóveda del Fin del Mundo, esta «Arca de Noé» vegetal es administrada por la organización internacional Crop Trust, junto con el Centro Nórdico de Recursos Genéticos y el Gobierno de Noruega.

Fue construida en 2008 en el interior de una montaña del Ártico, a 130 metros sobre el nivel del mar para asegurar que el suelo esté seco. Además,se trata de uno de los territorios con menos actividad sísmica del mundo y a la vez el frío extremo permitiría conservar las plantas incluso sin electricidad.

Tiene como fin conservar la biodiversidad agrícola del planeta. Los científicos almacenan allí semillas congeladas de los cultivos más importantes del mundo con el objetivo de proteger este material genético de posibles desastres naturales, guerras y otras catástrofes.

Por otra parte, las colecciones sirven a los agricultores y científicos para mejorar genéticamente las plantas y desarrollar nuevas variedades de cultivos.

Situado a medio camino entre la Noruega continental y el Polo Norte, el depósito solo abre unas veces al año para reducir al mínimo la exposición de sus bancos de semillas al mundo exterior.

En esta oportunidad los bancos de genes de Sudán, Uganda, Nueva Zelanda, Australia, Alemania y el Líbano colocaron en la bóveda varios tipos de semillas, entre ellas mijo, sorgo y trigo, con el objetivo de para renovar sus propias colecciones, publica RT.

Afirman que el Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Áridas, que ya retiró semillas en 2015, 2017 y 2019 por los daños ocasionados por la guerra en Siria, así como los depósitos ubicados en el Líbano y Marruecos, colocará en el banco unas 8.000 nuevas muestras.

«Que la colección de semillas destruidas en Siria se haya reconstruido sistemáticamente demuestra que la bóveda funciona como un seguro para el suministro actual y futuro de alimentos», declara la ministra de Desarrollo Internacional de Noruega, Anne Beathe Tvinnereim, citada por Reuters.

Según refleja la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a lo largo de la historia unas 30.000 especies de plantas comestibles, 6.000 o 7.000 se han cultivado como alimento.

De todos modos, actualmente alrededor del 40% de nuestras calorías provienen de tan solo tres cultivos principales: el maíz, el trigo y el arroz, lo que torna vulnerable el suministro de alimentos en el caso de cambio climático dañino.