25 octubre, 2021

Roberto Pettinato, sobre el disco que grabó con Charly García: “La gente va a escuchar una obra”

Pettinato plays García es el nombre del álbum con el que Roberto Pettinato le hace un homenaje a Charly García. El saxofonista se sumergió en la obra del prócer del rock nacional para rescatar canciones que siempre le gustaron e interpretarlas a su manera, con guiños al jazz, publicó Infobae.

Lo que no se esperó es que el ex Sui Generis, además de darle el visto bueno, se iba a comprometer con el proyecto, y terminaría poniéndole su voz y tocando varios instrumentos en distintos temas.

“La gente va a escuchar una obra”, afirmó el ex Sumo en diálogo con Infobae en una conversación virtual por la situación de pandemia que nos atraviesa a todos. Y agregó: “Pasado un año, el entorno cambió para todos pero la idea quedó intacta como el día que llamé a Charly para comenzar con su supervisión de lo que yo quería hacer”.

El también conductor de radio y televisión narró cómo surgió la idea de hacer el disco, cómo fue la experiencia de grabar con Charly, adelantó características del álbum antes de que vea la luz en junio y se refirió a su amistad con el ex Serú Girán. “Todos podemos hacer un homenaje a García pero que el aroma de lo que preparás llame al protagonista a ir a tu cocina… ¡Es otra cosa!”, resaltó.

– ¿Cómo surgió la idea de hacer Pettinato plays García?

– Muchas veces las ideas cuentan mucho más que la pasión, la necesidad expresiva, la persecución de un flash egomaníaco o quedarse en un simple juego de mesa. Y, muchas veces, las ideas son esos juegos de encastre en donde y, dependiendo de quienes lo jueguen, es cuando la música crece o se resiente.

Pasado un año, el entorno cambió para todos pero la idea quedó intacta como el día que llamé a Charly para comenzar con su supervisión de lo que yo quería hacer. En verdad, no creo en los “grandes capacitados” para intervenir obras de otros. De hecho, las intervenciones de Charly a libros con sus pinturas han generado una nueva iluminación sobre lo que antes no era nada. Ahora se convertían uno tras otro en obras de arte, en cuadros nuevos y en un nuevo sentido…

Todo comenzó también porque los eventos suceden desde distintos ángulos en simultáneo cuando me invitó a tocar con él al Gran Rex. Antes, en su casa, descubrí “Happy and real”, un tema que yo no conocía de ninguna parte pero que para él había sido una obsesión. Lo grabó en tres discos distintos y cuando algo sucede o el tema no te suelta a vos o vos no querés dejarlo como quedó…

Fundamentalmente pensé en Triplicate, de Dylan, en donde canta songbooks de J. Stern hasta “Stormy Weather”. Había hecho lo mismo en un disco anterior también. El parecido entre la voz de ambos me hizo pensar que un proyecto así se podía llevar adelante con un grupo pequeño, íntimo y donde todos puedan escuchar la crudeza, la potencia real, la emoción, la melancolía y el despliegue de ese mosaico de cinismos e ironías escorpiones de García.

Los momentos dramáticos para mí fueron aprender canciones, notas, melodías, escalas y dar la idea de cómo tenía que ser cada tema. Iban a ser baladas despojadas del tecladismo y darle un concepto general de arte puro. Esto va desde la idea de que se convierta en una sola obra, con los temas unidos por sonidos y buscar a la vez en esos sonidos referencias y “secretos” que pinten al artista tal como es él. Con esto digo que, al igual que en el álbum de los Stones, en esa fotografía de tapa, ellos habían “escondido a los Beatles” para que nos juegues a encontrarlos…

Así es como este disco tiene muchísimas referencias, juegos sonoros o, digamos, elementos que tengan que ver con la vida suya, como cuando entre tema y tema caen monedas y el sonido se apaga para dar lugar a que entre el siguiente tema. Esas monedas, los pastiches electrodinámicos de cintas, los gritos, los infiernos y el “desorden del profesor demente” sobre su escritorio rodeado de fórmulas, es parte de este disco. Tal vez los sonidos y collages sónicos sean la pincelada del inconsciente de García que representan su historia en milésimas y después vienen las canciones y cómo llega hasta aquí.

Muchas veces he dicho sobre lo que escucho, no sé: “Spinetta debería poner la voz más adelante y que se entienda mejor lo que cante”. Se lo dije, nos peleamos a los gritos. Después, amigos… Y aquí me dije: “Esa voz, esa ‘vozzz’ (extiende la palabra) que se abrió de una generación a otra y no baja de la ‘nube de los grandes’ desde que nació… No puede estar escondida, sino volver”. Y le dije: “Vamos a poner este micrófono de tal forma que no haya necesidad de sufrir. No vinimos a sufrir”.

– ¿Cómo fue la experiencia de grabar con Charly? ¿Qué es lo que más te sorprendió de él en pleno proceso? Tengo entendido que grabaron de un tirón en un día… ¿Cómo fue eso?

– Es mucha la gente que piensa que juntarse con García es un delirio, un problema o algo incomprensible. Los que han tocado con él, y han tenido la suerte y la gracia que Dios les dio, saben de lo que hablo. Sin embargo, descubren que entenderse sin ojos ni palabras es muchísimo más sencillo y abre el camino de la creación y no deja caer jamás el entusiasmo.

Pensé: “Haremos este disco y si viene viene; y sino pues haremos este disco de todos modos”. Sentir la necesidad de sacar esto de adentro… Comenzamos los ensayos y Mecha, su mujer y compañera, se encargo de “curar” el disco trabajando en la búsqueda, las charlas, los llamados, la voz de Charly al teléfono, etcétera, etcétera… De unir los pedazos.

Charly bajó las escaleras, se sentó al piano mojado por la torrencial lluvia de ese día que cayó sobre la ciudad y su cabeza dos cuadras antes de bajarse del taxi. Comenzó a tocar y no quiso escuchar lo que estábamos haciendo. Era ahora. Aquí y ahora. Y esa ansiedad crónica empata a la perfección con la mía. (Risas).

Y el disco comenzó a viajar hacia otro lugar. ¿Por qué? Porque nunca sabemos a dónde van los planes. García cantaba un tema tras otro y todo se desarrolló en vivo y en un día. Lo mágico es saber dónde terminar, dónde cortar, dónde seguir… Todos parecíamos dirigidos por un mazo de Tarot.

Y hoy lo pienso y digo: “Bueno… Todos podemos hacer un homenaje a García pero que el aroma de lo que preparás llame al protagonista a ir a tu cocina… ¡Es otra cosa!». (Risas). Es como estar grabando un homenaje a Paul McCartney y, de pronto, se aparezca a participar y tras cuatro horas se vaya feliz a su casa.

Porque ojo. El hecho de su gigantesca participación y supervisión no garantizaba su llegada al estudio. Podía venir como llamar para preguntar cómo va todo. Y, sin embargo, optó por lo primero.

 

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