5 octubre, 2022

Quién era María, la chica que murió tras intoxicarse con éxtasis en una fiesta electrónica

Una joven de 28 años murió este fin de semana, luego de sufrir un edema cerebral durante una fiesta electrónica en un boliche de la localidad de Malagueño, en Córdoba. Según fuentes oficiales, el cuadro  «indudablemente» se produjo por el consumo de éxtasis.

En el marco de la investigación, este lunes detuvieron a un hombre sospechado de ser el presunto dealer que habría vendido drogas en la fiesta, según publicó La Voz.

María Agustina Di Martino, la víctima, había asistido el viernes a una fiesta que tuvo lugar en el predio conocido como «La Estación», un conocido boliche de música electrónica ubicado en las cercanías del Lago San Roque, cerca de Villa Carlos Paz

De acuerdo al relato reconstruido por el diario La Voz del Interior, cerca de las 7 de la mañana del sábado la joven fue trasladada de urgencia en una ambulancia al Hospital Domingo Funes, en la localidad de Santa María de Punilla, tras sufrir una intoxicación dentro de la fiesta, precisa Clarín.

Según confirmaron a ese medio fuentes del hospital, «no hay dudas» de que se intoxicó tras haber consumido éxtasis. Allí fue internada con un edema cerebral, por lo que fue ingresada directamente en terapia intensiva.

Su estado de salud era crítico al momento de llegar y se fue agravando a lo largo del fin de semana. Finalmente murió este domingo.

De Río Segundo

Di Martino era oriunda de la localidad de Río Segundo, donde trabajaba en el laboratorio bioquímico de su madre

La muerte de la joven dio pie a una investigación de la Fiscalía de Instrucción N° 2 de Villa Carlos Paz, a cargo de Ricardo Mazzuchi. Las primeras investigaciones apuntaron a averiguar dónde compró la droga que le terminó causando la muerte. En este marco, este lunes fue detenido un joven de 26 años sospechado de ser el presunto dealer.

En su casa, se secuestraron casi 300 dosis de marihuana y una moto, según consignaron los medios locales.

El éxtasis es el nombre con el que se conoce a las metanfetaminas MDMA, una droga de diseño que actúa en el organismo provocando intoxicaciones y alteraciones cardiovasculares. Según enumeran medios cordobeses, es la quinta muerte en los últimos ocho años que se produce por el consumo de dicha sustancia en fiestas electrónicas.

El dolor de amigas y compañeros de grupo

“Era un ser de luz, era la persona más buena del mundo”, dijo a Noticiero Doce, Marcia Bujedo, amiga de Agustina. En medio del duelo, la joven recordó sus últimos momentos juntas.

“Yo fui a verla porque estuvo conectada hasta las 17. Fui a despedirme de ella y le dije: ‘Yo te dejo ir, te perdono, pero lo vamos a hablar a esto’”, contó.

Su amiga resaltó que Agustina «no tomaba alcohol» y que «iba a un grupo de la Iglesia, era coordinadora de unos nenes y le encantaba”.

Agustina, según dijo Marcia, «tenía dos hermanos que la adoraban». Hacía tan solo 15 días se había mudado a su nueva casa y estaba en pareja.

«Fueron realmente cinco minutos que ella no se los va a perdonar nunca. Todos tenemos cinco minutos pavos en la vida, a algunos les sale bien y a otros mal”, siguió su amiga. Y destacó: “Era un sol mi amiga, tan buena que donó sus órganos y seguramente debe haber ayudado a salvar muchas vidas”.

Agustina tenía un perfil solidario y colaboraba en un merendero. Además, integraba el grupo de exploradores de Don Bosco con quienes se reunían en el predio de la Capilla María Auxiliadora.

Sus compañeros de este grupo, la despidieron con un sentido mensaje a través de la red social Facebook.

«El grupo de evangelización de la Capilla María Auxiliadora lamenta con profundo dolor la pérdida de Tini Di Martino. Bella por dentro y por fuera, siempre al servicio de quien necesite, atenta a todo y a todos. Nos invade una profunda tristeza en solo pensar que no te tendremos físicamente lo sábados en los exploradores. Solo nos queda tu bello recuerdo, las palabras de tu carta final que nos hiciste escuchar en la última misa donde la emoción nos invadió el alma», publicaron

«Nuestras condolencias a las familias León y Di Martino por esta triste pérdida de un ser maravilloso. Creemos que el señor te llevo a su lado para que sigas explorando desde el cielo, porque la tierra te quedaba pequeña para llegar a cada uno de los corazones que te necesitan. Hasta pronto querida Tini, te queremos y te vamos a extrañar», finalizó el posteo.

El recuerdo de Time Warp

El 16 de abril de 2016, en Costa Salguero, no hubo una fiesta electrónica más en Buenos Aires. Fue la Time Warp, que terminó con la muerte de cinco chicos por consumo de drogas sintéticas o «de diseño». Pastillas.

Francisco Bertotti, Nicolás Becerra, Andrés Valdez, Martín Bazzano y Bruno Boni tenían entre 20 y 25 años. Ellos fueron las víctimas.

En declaraciones judiciales y mediáticas, amigos que también habían ido a esa fiesta describieron los síntomas que tuvieron los chicos antes de desmayarse en el predio o en las inmediaciones de Costa Salguero. «Convulsiones», «confusión», «dolor de panza», «ojos volteados».

La hipótesis del éxtasis adulterado fue fuerte -ya que se comparaba con las fiestas en Europa, donde se pueden analizar las pastillas que se quieran ingerir- pero se hizo más foco en que en el evento se daban las condiciones propicias para la venta de drogas, que faltaba agua -vital para evitar cuadros de deshidratación- y el «policonsumo», de pastillas y otras drogas, más bebidas energizantes y alcohol.

Víctor Stinfale fue detenido en mayo de ese año por pedido del fiscal Federico Delgado, que lo acusó de ser el organizador principal de la fiesta a través de la empresa «Energy Group» (que vendió el agua y la bebida energizante Speed, manejada por terceros. A principios de julio de 2016, la Cámara Federal ordenó excarcelarlo. Estuvo 70 días preso y fue sobreseído.

En noviembre de 2019, una pericia realizada por la Policía Científica de la Bonaerense determinó que las muertes de los cinco chicos fueron compatibles con las producidas con la toxicidad de un “síndrome serotoninérgico por drogas”.

Los familiares de los muertos siempre apuntaron a la deshidratación, el hacinamiento, la falta de control y la mala atención médica durante la fiesta: había sólo seis ambulancias y los socorristas contratados no tenían experiencia.

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