26 septiembre, 2022

Miguel Granados habló sobre la adicción que más lo afecta: “Lo estoy viendo oscuro”

Migue Granados estuvo como invitado en Seres libres, el programa que aborda en profundidad temas vinculados a la problemática de las adicciones. El ciclo que conduce Gastón Pauls fue declarado hace unos días de Interés para la Comunicación Social y la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos por la Legislatura porteña.

El hijo de Pablo Granados reflexionó con su simpatía habitual pero también con mucha sinceridad sobre cómo vive -y sufre- su adicción por el cigarrillo y por la comida. El disparador fue cuando el conductor le preguntó cómo se llevaba con aquellas cosas que no le permitían ser libres y si se sentía esclavo de algo, publica la revista Pronto.

«Todo lo que puede llegar a tener que ver con algo que sea una adicción, quizá con el pucho», empezó diciendo Migue. Y agregó que lo sintió «desde que lo quise dejar y no pude o desde que creí que podía dejarlo y no podía. Lo padezco 100%. Me da asco», aseguró. Esa sensación de asco la notó «las veces que dejé el pucho y me sentía muy pulcro. Si, del pucho soy esclavo, creo que soy el dueño, pero no, soy esclavo total». Y luego se remontó a los inicios del consumo. «El primer cigarrillo lo fumé para hacerme el canchero a los 15 años.» Finalmente reveló que se arrepiente de su historial de fumador y que quisiera dejarlo, y hasta bromeó con que si su salud le diera un alerta tal vez lo ayudaría a poder dejarlo. «Lo que más bronca me da es que si hacemos la cuenta de todo lo que fumé, me gustaría no haberlo fumado. Creo que si me pegara un sustito me vendría bien, si no una cometita al que me hace la placa de pecho, ‘decime que hay una manchita’. Incluso admitió que es hipocondríaco: «Yo me voy a hacer la placa de pecho, una vez por año. Y el loco hace ‘clac´ y yo le pregunto ‘¿Y?’. Y el tipo me dice ‘no, pará, esto te lo tiene que analizar el médico [y yo le respondo ‘No, vos sabés si hay algo ahí, mostrarme los pulmones»

Frente a una noticia de que los pulmones están bien las reacciones pueden ser diversas. Dice Migue: «Hay dos caminos en la psiquis. Uno es, que como todo está bien, reseteo y doy de nuevo y dejo esto. La otra es pensar ‘tengo paño’, y yo soy ese pelotudo.» A la hora de definir qué representa el cigarrillo para él, Granados explicó. «Es como una compañía, pero a la vez chota; no me imagino muchas cosas sin el pucho, no puedo cagar sin el pucho. Tengo amigos que ya están en el pucho metidos muy de lleno, que lo aman y no asumen que es malo y te fuman entre el chorizo y la entraña. Un pucho entre medio de la carne y el postre es mucho.»

Después Migue se refirió a otro de los problemas que enfrenta y que es su adicción por la comida. «Me gusta el hidratito, comer porquería y además yo soy muy boludo porque todo lo que tiene un lindo packaging me lo vendés», afirmó. Y se sinceró: «Yo soy gordo de alma y corazón. Milito la comida. No es un nutriente para mí, soy fan». En tren de dar detalles, aseguró: «Si yo estoy solo un día por ahí, me quedo jugando a la play hasta las 3 de la mañana con alguna porquería sin duda. Yo creo que soy gordo, porque, mis amigos comen todos más que yo, estamos comiendo una asado y dicen ‘pero boludo, no comés nada’. Porque a la noche me la doy, el momento mío de falopa de comida es a la noche. En la época de pandemia era jugar a la play hasta las 5 de la mañana y era un merquereo de palitos. Un Jim Morrison de palitos».

Migue no solo es consciente de su problema sino también de los motivos. «Sé que vuelvo mucho en la comida para tapar angustias. Lo tengo claro».  También reconoció que si bien le gustaría poder moderarse y bajar de peso, ser gordo le ha dado oportunidades laborales. «Ser gordo me funciona, por quién soy y de lo que laburo. Porque hay una realidad, a mí me llaman para hacer cosas de marcas que la opción era Barassi o yo. ¿Con quién vas a hacer una publicidad de Nutella? ‘Barassi era muy caro, Migue, ¿lo querés hacer?’ El chistoso gordo no es lo mismo que chistoso flaco».

Consultado por Gastón Pauls como se llevaba con las reacciones y los comentarios de los usuarios en las redes sobre él, fue contundente. «Es falopa pura. Y es tan dañino cuando no la encontrás. Yo quiero levantar un poco el ego y voy a twitter. Y por ahí un día me animo a poner mi nombre en la lupita de twitter porque ahí voy a ver a los malos, porque los que no te arroban son los barderos. En la calle nunca hay mala onda, en las redes por ahí te putean. Pero si, por ahí subís un vídeo y estás viendo a ver qué comentaron. ¿Dónde me afecta? Es una falopita y creo que cuando no está es un problema. Yo encontré la forma en mi laburo de que el que me quiere ver  que venga. El podcast o el programa de ESPN que está en Star Plus lo tenés que ir a buscar. Pero cuando trasciende algo y por ahí te atiende gente que no te conoce o hacés una nota para María Laura Santillán y abajo, está toda la gente puteándote, esa es dura, ese día es duro. El otro día llegué a decirle a uno, no la subas el domingo, subila el lunes la nota. Porque si no el domingo va a estar toda mi familia corriendo en la pradera y yo atado al celu leyendo los comentarios. Si está sucediendo algo y no tengo el celu me vuelvo loco. Necesito verlo. Suponete que me empiezan a bardear por algo y entro al cine me muero, lo veo igual», reconoce y hace el gesto de estar sentado en una butaca mirando el celular de costado

Acerca de todas estas obsesiones -la comida, el cigarrillo, las redes sociales-, Migue admite que la que más le preocupa es el cigarrillo. «Lo que más me preocupa es el pucho, ya lo estoy viendo oscuro. La comida también, pero me gusta, lo disfruto. El pucho en cambio lo padezco. Las redes sociales también las disfruto, me dan dinero que puedo invertir  en un buen momento, una buena cena o un viaje pero también es un lugar donde a la gente le es fácil ser malo».

También Granados reconoció que se ríe de sí mismo para intentar evitar que los demás lo hagan. «Yo me pongo en cuero en verano y digo ‘Kung Fu Panda blanco’, Me saco la remera y sale el chiste ‘y eso que entrené todo el año, mirá, si no hubiese entrenado cómo estaría. El complejito físico es fuerte y más cuando sos conocido. Una vez yo estaba empezando a laburar en Sin codificar. Estaba cagado de calor tipo ‘me quiero ir a una pileta’ y voy a Parque Norte y me piden una foto. Yo estaba en cuero, y dije no. Me agarró un ataque de pánico, Bueno la foto después me la hizo, gracias a Dios no trascendió. ‘Si la tenés no la subas’.

Cuando Pauls le preguntó qué le pasaba cuando veía a un chico de 10 o 12 años sufriendo de bullying, Migue expresó: “Es duro, No sé qué se puede hacer porque para la mayoría de los padres también lo rápido para solucionar eso que adelgace. Porque no podemos modificar la sociedad, entonces vamos al nutricionista. Es la salida rápida, no la aceptación sino resolverlo. Yo nunca hice dieta igual por eso. Hice porque quería estar más cómodo o porque me había separado y mi novia volvía de viaje y quería estar mejor. La sociedad está cambiando con eso de la autoaceptación y la aceptación, pero muy lento. Porque van cayendo mucho, están sufriéndola todavía mientras se va dando este proceso lento a los padres también, o sea, yo me mido un montón con las palabras con mi hija o me mide mi jermu. Y es difícil porque yo vengo de que me cargaron por gordo, de yo cargar por gordo siendo gordo también», concluyó.

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