5 febrero, 2023

El «Frankenstein chino» y sus experimentos: entre la revolución y el terror

En noviembre de 2018, el mundo conoció a He Jiankui porque, a través de YouTube, el apodado “Frankenstein chino” comentaba los detalles de un experimento revolucionario. A través de las tijeras genéticas (Crispr Cas-9), había conseguido modificar los genes de embriones humanos y evitar que gemelas nacieran con VIH. A pesar de que la noticia, en primera instancia, parecía transformar por completo el campo de la medicina y abría las puertas de una nueva era, al poco tiempo se supo que el equipo de la Southern University of Science and Technology of China había infringido todas las reglas bioéticas habidas y por haber. Tras ser denunciado, en 2019 fue declarado culpable por un tribunal de Shenzhen y debió cumplir tres años de prisión. En abril de 2022 fue excarcelado y lo primero que hizo fue montar una empresa de base tecnológica para curar la distrofia muscular de Duchenne. En redes, vuelve a mover el avispero y solicita fondos para el objetivo que planea conseguir en tan solo tres años.

A pesar de que el encierro y la sanción moral de la sociedad parecen no haber doblegado su voluntad, en una entrevista reciente con El País (España), confiesa: “Hice las cosas demasiado rápido. Mis próximas investigaciones serán transparentes y abiertas a todo el mundo”. Lo cierto es que su caso fue tan rimbombante que en diciembre del año pasado se estrenó Make people better, un documental que profundiza en su trabajo, y en las luces y las sombras de este campo del conocimiento en plena ebullición.

A la fecha, no se supo más nada de las gemelas editadas genéticamente. Mientras que algunos colegas lo señalan como un pionero, otros apuntan a He Jiankui y lo comparan con los médicos nazis. Controversias y muchas preguntas en torno a un problema bioético que tendrá lugar en los próximos años: ¿Por qué no es posible propiciar mejoras en humanos si se evitan problemas de salud? ¿Qué conflictos envuelven estos avances tecnológicos? Si las científicas que desarrollaron las tijeras genéticas fueron reconocidos con el Nobel de Química en 2020, ¿por qué este investigador chino fue encarcelado por ponerlas en práctica? Pensar que su accionar fue adecuado es tan erróneo como tildar a este científico como un lobo solitario: el sistema capitalista engendra –como no podía ser de otra manera– una ciencia capitalista.

¿Héroe o villano?

Emborrachado de emoción, en noviembre de 2018, He adelantó la noticia por YouTube y luego presentó “su logro” en una cumbre de expertos celebrada en Hong Kong. Estaba exultante, se creía el protagonista de una hazaña científica, que lo volvería una pieza fundamental de la historia del Siglo XXI. Por aquella época nacieron Lulu y Nana, las gemelas modificadas genéticamente por el grupo de la Southern University of Science and Technology of China. El objetivo era claro y, a primera vista beneficioso, en la medida en que los científicos buscaban que las hermanas desarrollasen inmunidad frente al virus del VIH que tenían sus padres. Tras su experimento, como ambas estaban en perfecto estado de salud, creía que el propósito se había cumplido.